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lunes, 3 de enero de 2011

El doble estándar de algunas empresas de “Servicio” (1): “Si me deben…no los trato como clientes”

Hay una gran cantidad de empresas que manejan una comunicación intensa, y en ocasiones francamente buena, respecto del servicio que ofrecen y probablemente hasta se esfuercen en complacer a sus clientes. Pero su enfoque al cliente es limitado, parcial o miope. Una muestra de esta situación poco ejemplar de mal servicio es la siguiente:

El cliente de una empresa bancaria con la que tiene un crédito hipotecario, deja de hace su pago en la fecha correspondiente, ya sea por olvido o por descuido. Va al corriente, pero en esa ocasión no hizo el pago. Pues triste su situación. Porque recibirá una y mil llamadas pidiéndole que haga su pago, desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche. Pero como estaba de viaje no lo localizaron. Pero eso no es todo, sus “referencias” (ojo, no avales) recibirán el mismo “tratamiento” o peor, para que hagan presión “social” con el “demorado”. La situación empeora cuando la persona no paga en un mes (ya no fue olvido, el cliente está pasando por una mala situación), porque entonces le pasan el “encarguito” a una agencia de cobranza y, con la sutileza que les caracteriza, tratan de ejercer toda la presión que les es posible, desde las llamadas a las 6 de la mañana hasta los insultos y amenazas.

Pero ¿cuáles son las repercusiones en los clientes de estas respetables instituciones (específicamente me ha tocado ser “referencia” de clientes de Banamex, HSBC y American Express)? Obviamente que los clientes entienden que deben dinero, no se han cambiado de casa, no han dado números telefónicos incorrectos, no mintieron con los datos de sus “referencias”, en resumen, NO LO HACEN DE MALA FE. ¿Se quedarán de brazos cruzados? Total, pagan y asunto olvidado ¿No? (según sus acreedores).

Pues ¡NO! Es obvio que al sufrir la persecución de sus acreedores y la presión social de sus “referencias” los clientes no estarán muy contentos, por lo que se encargarán de comentárselo a cuanta persona conozcan. Es obvio que las emociones que despertaron con sus “sutiles acciones” estas “respetables” instituciones harán que se lo comuniquen a muchas más personas que si sólo hubieran recibido un “simple” mal servicio. Pero además las “víctimas” del tratamiento (las referencias) también lo contamos. Cuando se recibe un mal servicio los clientes insatisfechos lo comunican a un mínimo de 10 personas en promedio (según datos de TARP), pero cuando se tocan fibras emocionales, como en este caso, seguro que se contará a muchas más personas.


Pero el cuestionamiento de fondo para estas organizaciones supuestamente “orientadas al cliente” es: ¿el que un cliente haya dejado de pagar una vez lo hace perder su “status” de cliente? ¿El "cliente" deja de ser merecedor de un buen servicio? ¿En automático pierde la categoría, el respeto y la consideración de un trato digno y cordial?  Lamentablemente, por sus acciones, parece tristemente que sí, y lo mucho que estas organizaciones invirtieron en publicidad, en atraer a clientes, se vuelve un barril sin fondo por un trato inadecuado y desmedido. Este doble estándar "si me pagas te quiero y eres cliente, si no me pagas no eres cliente y te trato como ratero", repercute necesariamente en una percepción negativa de estas organizaciones tristemente "orientadas al cliente". Como dirían en el futbol americano: por rudeza innecesaria.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Los bancos tienen que atender al público en máximo 30 minutos

Llamó mi atención hace más o menos un mes (4 de octubre) una noticia que se difundió en diversos medios: los bancos e instituciones financieras de Venezuela están obligadas a atender al público en un tiempo máximo 30 minutos, un estándar que en México se nos haría muy largo. Pero lamentablemente en este país las colas de 2 ó 3 horas son comunes. Así, las instituciones que en un plazo de dos meses no estén dentro de este estándar serán multadas. Igualmente, cabe mencionar que debido al exageradamente pésimo servicio que reportan las noticias, se obliga también a estas instituciones bancarias y financieras a instituir la figura del “Defensor del Cliente”, para velar por los intereses de estos.

Ciertamente se podrán decir muchas cosas del gobierno venezolano (a favor o en contra), pero esta es una medida ejemplar de cómo un gobierno sí puede intervenir a favor de los ciudadanos.

La noticia completa en :